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La Plaza de la Villa en el cine

En la película Átame, Ricky (personaje interpretado por Antonio Banderas) va a comprar heroína en la Plaza de la Villa y, mientras espera al camello, se sienta en la estatua de Bazán, almirante célebre por ganar la batalla de Lepanto. Hoy Ricky no habría podido sentarse ahí, porque el monumento está rodeado por un parterre. En 1993, Esperanza Aguirre, por entonces Concejala de Medio Ambiente de la ciudad, decidió ajardinar la plaza tras ver el éxito de la decoración floral que, desde hacía dos años, colocaban alrededor de la estatua alumnos de un colegio de Vallecas, con motivo de las fiestas de San Isidro.

Todo sobre mi Madrid

En el año 2013, el Ayuntamiento hizo una consulta popular para trasladar la estatua de Bazán a la calle de Montalbán (la calle de Pepa en Mujeres al borde de un ataque de nervios), enfrente del Cuartel de la Armada, y en su lugar colocar una copia de la estatua de Felipe II del Museo del Prado, que se encontraba en la plaza de la Armada, entre la Almudena y el Palacio Real. Muchas voces críticas se alzaron contra el baile de estatuas, pues la deBazán se había diseñado expresamente para la Plaza de la Villa y , quedaría ridículamente pequeña enfrente del cuartel. Además, sería un error histórico colocara Felipe II, que trasladó la Corte definitivamente a Madrid, en esta plaza que representa a la villa y no a la Corte. Por ello, su lugar en la Plaza de la Armada, en el solar del antiguo alcázar y mirando hacia El Escorial, su obra por excelencia, es el adecuado.

La plaza de la Villa se caracteriza porque en ella se levantan tres importantes edificios, cada uno de un siglo distinto: la Casa y torre de los Lujanes, anteriores a 1471, la Casa de Cisneros del Siglo XVI y la Casa de la Villa del Siglo XVII. Anteriormente, la plaza de la Villa se llamaba del Salvador, no porque Ricky salva en la obra de Almodóvar de una vida sin amor, sino porque en el número 70 de la Calle Mayor se encontraba la Iglesia de San Salvador, en cuyo pórtico se realizaban los plenos. La iglesia se derribó en el siglo XIX, y un vestigio de la misma queda en la Casa de la Villa, pues se colocó su reloj en la torre que hace esquina con la Calle Mayor.

Texto incluido en el libro ‘Todo sobre mi Madrid’

Todo sobre mi Madrid

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