Cinco años después de que Miguel Otamendi Machimbarrena solicitara al Ministerio de Fomento la concesión del proyecto del Ferrocarril Metropolitano de Madrid se inauguraba, en 1919, lo que conocemos hoy por el Metro capitalino.

Un lustro fue necesario para que aquella idea capitaneada por Otamendi pero impulsada también por Carlos Mendoza Sáez de Argandoña y Antonio González Echarte se convirtiera en realidad. En 1917 una Real Orden aprobaba definitivamente el proyecto.

Se tardarán dos años en construir las cuatro líneas planteadas. La norte- sur contemplaba nueve estaciones entre las paradas de Cuatro Caminos- Sol- Progreso. La este- oeste tenía 12 paradas entre Goya- Sol- Ferraz. La línea de Serrano era la más corta con cuatro estaciones entre la Plaza de la Independencia y Diego del León. Y la última, llamada de los Bulevares iba de Ferraz a Goya y contaba con diez estaciones.

Durante esos dos años se producirán distintas eventualidades, tanto administrativas como personales. La mala señalización de las obras provoca distintos accidentes siendo uno mortal en la estación de la red de San Luis. Los trabajadores atraviesan distintas dificultades llegando incluso a la huelga.

Pese a las adversidades, el 17 de octubre de 1919 el rey Alfonso XIII inaugura el tramo de Cuatro Caminos a Sol de una longitud de 3497 metros y con ocho estaciones: Cuatro Caminos, Ríos Rosas, Iglesia (inicialmente Martínez Campos), Chamberí, Bilbao, Tribunal (Hospicio), Gran Vía (Red de San Luis) y Sol.

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