El trasiego de personas en este estratégico lugar, en la confluencia de Gran Vía con la Calle Montera, es un hecho que no entiende de épocas, algo que permanece inalterable en el tiempo. Por el contrario, sí que abundan varias diferencias entre ambos momentos. Lo primero que llama la atención al espectador es la elegancia generalizada de la que hacían gala aquellos viandantes. Obviamente, el parque móvil que se intuye desde la Gran Vía también ha cambiado mucho. No obstante, la gran variación la percibimos en la extinta Joyería Aleixandre, una de las más lujosas de aquel Madrid cuya actividad cesó hace ya mucho. En su mismo local hoy una famosa cadena de comida rápida despacha hamburguesas a un ritmo frenético y sin descanso. Casi al mismo al que se transforma Madrid, distanciándose de sus orígenes.

Podrás encontrar esta compartativa de imágenes en nuestro libro ‘Madrid. Ayer y hoy

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