Una de las grandes peculiaridades del legado fotográfico de Diego Ragel fue su particular manera de observar las incidencias de la vida cotidiana. Esta preciosa fotografía, del año 1945, resume a la perfección la actitud más clásica de la Gran Vía. Cuando esta avenida era la calle más elegante de la ciudad y por donde los madrileños aprovechaban para vestir sus mejores galas.

Los toldos de los comercios, los arreglados coches aparcados junto a las aceras, la vestimenta de los peatones. Al mirar esta escena es como si nos sumergiéramos en una película clásica de Hollywood. Un regalo para la vista que podrás encontrar en nuestro libro ‘Madrid Interrumpido’.

Gran Vía en 1945. Foto de Ragel