El servicio de autobuses en el año 1949 alcanzó la cifra de 66.558 pasajeros y la recaduación fue de 33.681 pesetas. Los autobuses de dos pisos eran los preferidos de los niños que les parecía anticipar la sensación de ir en un avión. El escritor José María Salaverría que viajaba siempre a través de las calles de Madrid en el segundo piso de un autobús, tuvo palabras importantes a este respecto. Se decía que era el vehículo ideal para la época. Desde el autobús se veía el paisaje distinto, los transeúntes, al lado del gigantesco coche, parecía que iban a ser atropellados y el viajero, que iba en él instintivamnete bajaba la cabeza cuando el autobús pasaba bajo los árboles.

Fotografía extraída de nuestro libro “Imágenes del antiguo Madrid

Calle de Alcalá, 1949