Llamada “la novia de Madrid”, la Mariblanca era la estatua que de 1630 a 1838, coronó la fuente del mismo nombre, en la Puerta del Sol. Su autor fue Ludovico Turqui, que la trajo desde Florencia en 1625. Al poco de inaugurarse, los aguadores que acudían con sus cántaros a la fuente la bautizaron como Mariblanca, por la blancura del mármol en que había sido esculpida. Tras su desmantelamiento en 1838, la estatua fue trasladad para coronar otra fuente en la plaza de las Descalzas, que se derribó en 1892. Entonces, la Mariblanca fue encerrada en un almacén del Ayuntamiento, del que fue liberada en 1814, para trasladarla a los jardines del Retiro.

Pero “la novia de Madrid” habría que pasar a la historia como la etatua más ciajera, ya qye en 1969 fue colocada en el paseo de Recoletos, lugar en el que, en el año 1984, sufriría una vandálica agresión por parte de un grupo de gamberros que ataron cadenas a su cuello para derribarla. A consecuencia de esta salvaje acción, sufrió serios desperfectos y tuvo que ser restaurada. Una vez realizados los trabajos, se la quiso preservar del vandalismo y fue ubicada en el zaguán de la antigua sede del Ayuntamiento, en la Casa de la Villa.

En 1985 el Ayuntamiento mandó realizar una copia de la estatua a menos tamaño de la original, que sobre un pedestal, fue colocada en la Puerta del Sol, entre la calle de Alcalá y la carrera de San Jerónimo. Tras las últimas obras realizadas en el kilómetro cero en 009, la copia fue trasladada al otro extremo de la plaza, a la entrada de la calle del Arenal, siguiendo así la tradición viajera de su original.  

Texto incluido en el libro ‘Disparates de la historia de Madrid