En 1916, Núñez Granés presentó un proyecto para la prolongación de la Castellana. Su propuesta consistía en una vía recta cruzada por cuatro plazas, pero quedó postergada hasta 1926 en que se aprobó otro trazado basado en el anterior, esta vez con seis plazas. Tres años más tarde se convocó un concurso que quedó desierto. Se consideró al mejor urbanista de la época, Zuazo, para que condujera las obras, inaugurándose durante la República el primer tramo, pero dichas obras se suspendieron durante la guerra civil. Por fin, fue el arquitecto Bidagor quien llevó a cabo otro proyecto y la, entonces llamada Avenida del Generalísimo, se inauguró en 1952.

Fotografía incluida en el Estuche de Imágenes de Madrid Antiguo.