La antigua calle de la Gorguera, hoy día Núñez de Arce, se extiende entre la plaza de Santa Ana y la calle Cruz, en el barrio de Las Letras. Se cree que el nombre de Gorguera proviene de la deformación de la palabra “agorera”, debido a la hechicera María Mola que vivió por esta zona extramuros de la Villa en el siglo XV.

Esta bruja estaba especializada en realizar sortilegios, adivinar el futuro y predecir malos presagios, enfermedades, e incluso la cercana muerte. Era una gran profesional del engaño público, pero a pesar de ello su fama se extendió rápidamente. A su casa acudían personas de todas las clases sociales, incluso gentes de la Iglesia.

Un fraile franciscano se acercó a la casa de María Mola para que le ayudara a aclarar sus dudas religiosas cuando oficiaba la Santa Misa. La hechicera le dijo que desde el cielo le vendría la solución a su problema, en forma de ángel o demonio. Pero lo que hizo fue soltar una lechuza de grandes alas en la iglesia, que el fraile confundió con Lucifer. Aterrorizado, cayó desmayado en medio de la celebración.

Cuando se descubrió todo este montaje, María Mola fue condenada a la horca. Fue tal la rabia de las gentes que se habían sentido engañadas por ella, que apedrearon con saña su cuerpo agonizante.

Desde entonces, su fantasma no abandonó la morada donde vivió. Los vecinos del barrio se encerraban en sus casas por las noches y los viandantes evitaban caminar por esta zona. Cuando algún incauto se topaba con el espectro de la agorera, aparte de un gran susto podía ser objeto de una maldición venida del más allá .

Texto incluido en el libro ‘Fantasmas de Madrid: Sucesos, misterios y leyendas’.