Durante el siglo xiv, la villa de Madrid estuvo al lado del rey Pedro I de Castilla, durante la batalla que este libró contra su hermano don Enrique de Trastámara. La ciudad sufrió el asedio de las tropas de don Enrique, por lo que cada puerta del recinto amurallado fue defendida por caballeros de familias nobles. En estos lares hubo una granja con una torrecilla, donde se acercó una noche don Enrique solicitando alojamiento. El granjero le llamó traidor y le negó el acceso, por lo que don Enrique le mandó ahorcar en la torrecilla, que desde entonces fue llamada del Leal.

Texto incluido en nuestro libro ‘Placas de las Calles de Madrid