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Ventura Rodríguez, “el maestro delineante”

Retrato de Ventura Rodríguez realizado por Goya.

Si queremos hablar del Madrid monumental hay que regresar a la segunda mitad del S. XVIII o lo que se conoce como neoclasicismo arquitectónico. Se trata de una nueva era en la imagen de la ciudad impulsada por Felipe V, con la importación de arquitectos como Juvarra o Sachetti, y culminada con Carlos III que recurre a Sabatini o Juan de Villanueva.

Pero entre este elenco de genios de la arquitectura goza de un lugar destacado Ventura Rodríguez, conocido como el “maestro delineante”. Nació en el pueblo madrileño de Ciempozuelos en 1717. Podría ser que su padre que era maestro de obras le iniciara en el mundo del diseño y la construcción, para el que tenía grandes dotes.

Sentía especial inclinación por el dibujo. Muy pronto se formaría entre los grandes nombres de la arquitectura que trabajaban para la Corte. Antes de cumplir catorce años se pone al servicio del francés Marchand que dirigía las obras del Real Sitio de Aranjuez. Parece que la ornamentación del palacio fueron dibujos realizados por Ventura.

Un joven Ventura Rodríguez se convierte en oficial delineante para la construcción del nuevo Palacio Real, a las órdenes de Juvarra. Tras la muerte de éste, trabajará bajo las órdenes de Sachetti  hasta que, en 1760, Carlos III ponga al frente del obrador a su arquitecto favorito: Sabatini.

Fue aparejador, lugarteniente y arquitecto delineante mayor. Será a partir de 1770 cuando Ventura Rodríguez contribuya al embellecimiento urbano de Madrid. Su primer edificio singular será el Palacio de Liria, su segundo palacio se encuentra en la calle Flor Alta y su tercer palacio es el hoy convento de la RR. Reparadoras, en la Plaza de la Marina Española.

Pero donde lucirá, sin duda, Rodríguez sus dotes arquitectónicas es en el Salón del Prado. Ideó las fuentes de Cibeles, Neptuno y Apolo, en homenaje a la naturaleza y a la ciencia, en pleno siglo de la Ilustración. No llegó a ver ninguna de ellas acabadas. Tampoco la de la Alcachofa que había diseñado para Atocha y finalmente fue instalada en el Retiro.

Más información en “Treinta hombres que hicieron Madrid (1750-1950)” de Armando Vázquez Crespo.

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