Hace pocas semanas que se instaló un carrillón, realizado con bocetos de Mingote, en la Antigua Relojería de la Calle de la Sal. La figura es un viejo relojero que se mueve hacia los lados de la calle como si estuviera echando un vistazo a su alrededor.
A las horas en punto suena el chotis madrileño y en los cuartos un fragmento de la Gran Vía. En total hay cinco relojes, siendo el principal el que marca la hora...