Podemos decir que Madrid fue una de las ciudades pioneras en lo que al séptimo arte se refiere. Tan sólo veinte semanas después de que fuera presentada la máquina de los Hermanos Lumière en el Grand Café de París y tres semanas después de la primera proyección en Nueva York, el espectáculo del cine aterrizaba en la capital.
Corría el año 1896 cuando un representante de los Lumière, el Señor Promio, alquilaba...