El Museo del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid atesora una colección de incunables, piezas únicas y manuscritos de incalculable valor para la historia de la música. Su acceso es dificultoso porque se encuentra en una de las galerías de este edificio y sólo se puede visitar tras una cita previa con su conservadora.

Los amantes de la música pueden admirar verdaderas joyas que aguardan en sus vitrinas, como “el manuscrito de Marcha nupcial de 1901 que se hizo para las bodas de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battemberg” o un fragmento de “uno de los experimentos de Adolphe Sax”, el padre del saxofón. 

El Museo alberga piezas clásicas, dos arpas neogóticas, otras más exóticas, como instrumentos asiáticos decorados con piel de serpiente y carey, y piezas exquisitas como la flauta que la familia Napoleón regalaba a los embajadores en la lejana América o el violín Stradivarius de Pablo Sarasate.

El Real Conservatorio también guarda una gran colección de libros y partituras, en concreto 20.000 manuscritos de un total de 180.000 piezas que la institución custodia. Documentos de gran importancia para la historia de la música. 

Alguna de estas joyas son las hojas de matrículas y las actas de Isaac Albéniz cuando tenía ocho años, dos serenatas firmadas por Camille Saint-Säens, un original del Réquiem de Verdi dedicado a la duquesa de Edimburgo, una copia de dos cuartetos de Joseph Haydn y un rico ejemplar de La Bohéme autografiado por Puccini. 

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