La fortaleza de Alcalá La Vieja representa el asentamiento islámico más importante de la Comunidad de Madrid. El Gobierno autónomo ha invertido 184.000 euros para recuperar el enclave -una construcción que data del S. IX- y hacerlo visitable al público.

El recinto fortificado de Alcalá La Vieja, “Qala’t abdel Salam”, se encuentra en el cerro de Veracruz, a 630 metros de altitud sobre la margen izquierda del río Henares, entre los cerros de Ecce Homo y de Malvecino. La fortificación fue levantada por guerreros islámicos en torno al año 725 de nuestra era.

La muralla es la parte más antigua del recinto. Su posición, estratégicamente situada, le permitió divisar la ruta de comunicación entre Toledo y Zaragoza. Los vestigios encontrados en los alrededores son de origen hispano- musulmán.

En los alrededores se han hallado dos arrabales islámicos y cristianos sin fortificar. En el yacimiento se han rescatado lienzos de muralla y torres junto a una iglesia de factura mudéjar y los aljibes de grandes dimensiones.

Foto extraída de la página del Ayuntamiento de Alcalá de Henares

Sin embargo, los musulmanes no fueron los primeros pobladores de la zona, en los trabajos de excavación también se han detectado elementos constructivos de la época romana, vestigios de la época carpetana e incluso de la Edad de Bronce; lo que permite establecer una secuencia cronológica de los distintos pueblos que se asentaron en el lugar.

Qala’t abdel Salam se rindió ante los cristianos en el 1118. Fue Alfonso VII quien montó en el cerro del Malvecino un castillo para alojar a los combatientes. Después de un prolongado asedio, los muros de la fortificación cedieron pasando a manos del arzobispo de Toledo.

Parece que Alcalá la Vieja pervivió hasta el S. XVI, momento en que los Reyes Católicos pacificaron el país y se permitió a sus moradores descender al llano alcalaíno y fundar la actual ciudad complutense.

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