Los primeros tranvías madrileños con propulsión eléctrica surgen a finales del S.XIX de manos de la Sociedad General, una unión de distintas  empresas privadas cuyo objetivo era la explotación de este transporte.

 Será en 1920 cuando se constituya la “Sociedad Madrileña de Tranvías” de capital nacional. Convivirá hasta 1934 con las redes de vía estrecha. Sin embargo, este periodo es reconocido como el de mayor auge de su historia.

El tranvía será el transporte estrella de estos años. Recorrerá todo Madrid, desde la Puerta del Sol, la Plaza Mayor y alrededores, hasta Argüelles, Chamartín, el barrio de Salamanca y otros barrios más modestos.

El tranvía se impondrá a los otros medios, a pesar de que convivirá con el moderno Metro que se ha puesto en marcha a la altura de 1920 y con el autobús que comienza su andadura en 1924 con tan poco éxito que sólo perdurará tres años.

En 1934 desaparece la “Sociedad Madrileña de Tranvías” constituyéndose la “Empresa Mixta de Transportes Urbanos”, también conocida como “Servicios Mancomunados de Transportes” con la participación del Ayuntamiento. Las siglas seguirían siendo las mismas S.M.T. que la primera entidad encargada de su explotación lo que evitó muchas molestias.

La Guerra Civil hizo mucho daño a los tranvías madrileños, tanto a las vías como a los propios vagones. Sobrevivió pero para ello fue necesario su municipalización en 1947, creándose la actual “Empresa Municipal de Transportes”.

Poco a poco, el Metro (que había sobrevivido mejor a la guerra), los autobuses y trolebuses y la propia proliferación de  automóviles se fueron apoderando de las vías de la ciudad y el tranvía fue perdiendo peso.

El 1 de junio de 1972 circularía el último tranvía madrileño por las calles de la capital. En la actualidad, se está estudiando la posibilidad de retomar su uso. En un Madrid cada vez más congestionado por el transporte privado, podría ser una buena solución.

Más información en “Aquellos tranvías de Madrid…” de Diego Gutiérrez Gómez.