Desde que Madrid se convirtió en capital de la monarquía, el poder real siempre ha estado muy presente en la organización y en las decisiones municipales. Desde ese momento deben convivir dos ciudades: la Villa y la Corte. La Villa se va a sentir más honrada, más presente protocolariamente en los actos cortesanos, pero la Corte cada vez asume más decisiones propias del Concejo, llegando éste a pedir permiso a Felipe II para encargar una nueva custodia de plata y unas andas para la procesión del Corpus. De la Corte salen en 1585 unas ordenanzas y normas que intentan regir la vida urbana en aspectos como el uso de armas, las palabras obscenas y malsonantes, etc… A juzgar por los altercados y crónicas que nos han llegado no parece que tuviesen demasiado éxito.

Los encargados de que la ciudad funcionase eran los regidores. A ellos les correspondía el abastecimiento de la ciudad, las fiestas, la limpieza, etc. Podían ser elegidos por un tiempo determinado pero más tarde esto cambió; las necesidades de dinero de la monarquía permitieron la compra del título y además, su transmisión hereditaria. El ayuntamiento estaba presidido por un corregidor nombrado por el Rey. Su cargo era temporal y, generalmente, al final de su mandato era sometido a juicio de residencia para valorar su actuación.

Grabado Madrid, Siglo XVII

Otra institución con poder dentro de la ciudad era la Sala de Alcaldes de Casa y Corte, cuya sede estaba en el edificio de la Cárcel de la Corte. Dependían del Concejo de Castilla y la sala estaba presidida por un Consejero de Castilla. Estos alcaldes se encargaban de todo lo referido a la Corte y funcionaban en la ciudad en la que estuviese instalada la monarquía.  Velaban por la seguridad, el aprovisionamiento y la comodidad de los reyes. Administraban justicia y su jurisdicción alcanzaba tanto a lo civil como lo criminal. Su número no era fijo, con Felipe IV llegaron a ser 12 aunque cada uno se encargaba de una parte de la ciudad.

Texto incluido en nuestro libro ‘Recorridos didácticos por el Madrid de los Austrias