Acudir a misa antiguamente no sólo era una cuestión de fe, era casi un acto o evento social, como demuestra este bonito documento gráfico tomado en plena calle de Alcalá en el año 1900. Sacada junto a la Iglesia de San José, en su acceso vemos agolparse decenas de asistentes que se abrían hueco junto a los carruajes de los feligreses más pudientes.

Aquellos madrileños asistían a sus jornadas de culto con sus mejores galas, ataviados de domingo. Una magnífica escena costumbrista que si, extendiéramos la mirada hacia la izquierda de la escena, nos sorprendería al notar la ausencia de la Gran Vía, en cuyo lugar veríamos un entramado de finas calles.

Imagen incluida en el libro ‘Madrid 500 fotografías antiguas

Salida de misa de la iglesia de San José