A principio del Siglo XX, Madrid era una ciudad que se iba transformando y comenzaba a ser visitada por europeos. Sus posibilidades hoteleras eran escasas pues existían pocos hoteles y muchas fondas y casas de huéspedes. En 1908 se había inaugurado el Hotel Ritz en la misma glorieta de Neptuno. El Hotel Palace se comenzó a construir en el año 1910 sobre el solar del Palacio de Medinaceli, donde las fiestas de la alta sociedad habían brillado durante más de dos siglos. Fue encargo de George Marqué, el propietario, a León Monnoyer et fils, empresa que recibía encargos de toda Europa. Como curiosidad, en parte del solar que luego ocupó el hotel, se instaló en 1908 un barracón que se llamaba Cinefluo Ilusiorama. Su programa consistía en una proyección que ya se daba en París con gran éxito y se llamaba Mareograma. El pequeño local era semejante a un barco y la película representaba una navegación por el mar durante una fuerte borrasca, con oleaje y tormenta. Al público madrileño le pareció de muy mal gusto y no tuvo nada de éxito. Más tarde, se alternaron las películas normales con representaciones teatrales, hasta su cierre en 1911.

               Imagen que podrás encontrar en nuestro estuche ‘Imágenes del Madrid antiguo

Plaza Cánovas del Castillo, años 30. Madrid