Los peatones ya se habían acostumbrado a que los pasos de peatones servían para cruzar sin peligro. Aún así, había muchos que solo lo hacían si, como en este día lluvioso, no estaban bajo la atenta mirada del guardia de la “porra”. El poco tráfico se debía a la escasez de gasolina por esos años. Con toda humildad, en Madrid ya aparecían por esos años los anuncios luminosos aunque puede decirse que se ubicaban casi exclusivamente en la Puerta del Sol y en la Gran Vía. Así Pedro Domecq, Lámparas Osram, Sidra El Gaitero, etc… se hacían ver por multitud de peatones que todos los días pasaban por esta bulliciosa y céntrica plaza.

Fotografía incluida en nuestro Estuche de Imágenes Antiguas.

Puerta del Sol 1944