Junto al seguro susto del ciclista al verse acompañado en la calzada por tan extraños usuarios, las niñas miran con asombro a los elefantes y, posiblemente, a las figuras que componían la compañía del Circo Price o el Americano, que recorrían las calles de Madrid anunciando sus funciones. En 1920, se instaló un Circo Americano en el local que después fuera Teatro Madrid, en la Plaza del Carmen; también entonces se pregonaba por las calles la alegría circense. En esta época todavía subsistía el Circo Price, en la plaza del Rey, junto a la Casa de las Siete Chimeneas. El empresario Juan Carcellé mantenía las funciones todo el año, lo que era algo novedoso. Para ello, alternaba el espectáculo circense con otro tipo de representaciones. La Real Sociedad Gimnástica Española proporcionó durante muchos años acróbatas, equilibristas y saltadores famosos. Pero los preferidos de los niños eran los payasos que siempre hacían brillar sus ojos.

Foto incluida en nuestro estuche de Imágenes del Madrid Antiguo (Volumen II)