Hoy en día cuando queremos hacernos con víveres, todo es tan sencillo como acudir al supermercado más cercano pero antaño, el suministro de ciertos bienes era muy distinto. La leche se repartía a domicilio en carros o en camiones. En el año 1951 aún circulaban por Madrid tres mil setecientos ochenta y cinco carros de tracción animal. Las cántaras eran de estaño. Se dice que un personaje francés muy afamado se enamoró de estas cántaras y se las compró a un lechero, llevándoselas a su país, donde las tenía como objetos de decoración dentro de sus casas.

Podrás encontrar esta fotografía en nuestros libro de “Imágenes del Madrid Antiguo”.

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