El carrito de los helados solía llevarlo un chaval algo mayor de los que le compraban. Casi siempre estaban pintados de blanco, con letras grandes, vistosas y tenían la lista de los precios en un sitio muy visible. Se vendían principalmente, dos clases o tipos de helado, los polos de hielo y al corte, que iban entre dos galletas de barquillo. Los vendedores de helados acostumbraban a tener puestos de golosinas en el invierno y casi siempre eran intermediarios, no propietarios.

Como vemos, una imagen que no pasa de época y que se sigue reproduciendo en la actualidad en las calles de Madrid. Vainilla, chocolate o fresa, pero también había sabores más exóticos como plátano o menta. ¿Cuál te pedirías tú?

Fotografía incluida en nuestro estuche de Imágenes del Madrid Antiguo.

Carrito de Helados, 1959. Madrid