Cuando en el año 1588 se procede a abrir la nueva calle de Segovia, en un lugar próximo adonde hoy se encuentra el viaducto, existía una de las casas más antiguas de la villa, conocida como la Casa del Pastor, fruto de una de esas entrañables leyendas que siempre se alumbraron en Madrid. Parece que el propietario, un clérigo llamado José, estaba dedicado por completo a prestar cuidado a los enfermos. El contacto permanente que mantenía con ellos hizo que se contagiara de algunas enfermedades infecciosas, pero fue concretamente la de la peste la que acabó con su vida. Antes de entregar la pelleja, como se decía por aquel entonces, dejó testamento en el que legaba todos sus bienes a los necesitados, excepto su casa, sobre la que puso una condición: «Es mi voluntad que herede esta casa la primera persona que, al amanecer siguiente a mi muerte, entre a la villa por la Puerta de la Vega». Y quien lo hizo fue un pastor que llegaba con sus ovejas. Le estaban esperando los alguaciles, quienes le condujeron hasta la vivienda y le sorprendieron: «Esta casa es suya por voluntad del finado, que así lo dispuso». A partir de entonces comenzó a conocérsela como «la casa del pastor», un inmueble de cinco alturas en el número 21 de la calle de Segovia.

A una de sus fachadas se adosó la fuente llamada de los caños viejos de San Pedro, y sobre la misma, un escudo de Madrid labrado en piedra que llegaría a ser el más antiguo de la villa de estas características. Sobre la casa original se construyó otra en el siglo xviii que se mantuvo habitable hasta 1950. Pero su mal estado propició que fuera derribada en la década de los setenta, permaneciendo sus cimientos y un lienzo de sillares de granito en el que estaba adosado el escudo, único vestigio que se conservó, y se conserva, después de que la casa fuera totalmente demolida en 1988 y se construyó un nuevo inmueble en su lugar. En 1965 el concejo había incoado expediente de expropiación del inmueble en ruinas, que era de propiedad particular. Nada cambió y el deterioro se fue acentuando. En 1980 el Ayuntamiento intentó recuperar la casa a través de un complicado proceso de restauración, pero finalmente nadie evitó el error de la pérdida de uno de los edificios más antiguos y emblemáticos de la villa, que al parecer había sido construido sobre el solar que ocupaba una vivienda que llegó a albergar el primer Ayuntamiento, en 1309, además de un tribunal árabe del siglo xi y la Casa de la Moneda de Castilla.

El suelo que se liberaba tras el derribo del último inmueble adquirió precios muy elevados en el mercado inmobiliario del momento. La piqueta hizo el primer y principal trabajo: acabar con un vestigio de la historia para convertirlo en un solar que reportaría pingües beneficios.

Texto incluido en el libro ‘Disparates de la historia de Madrid‘.

Escudo de piedra de la Casa del Pastor, el más antiguo de Madrid