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La calle Ribera de Curtidores

Hoy nos referimos a la transitada Ribera de Curtidores, entre la Plaza de Cascorro y la Ronda de Toledo, aunque se prolonga hasta el Paseo de las Acacias. Es una de las calles principales que atraviesa el Rastro y a la que conducen otras de menor envergadura, como Maldonadas, la Ruda, Amazonas, Carnero y Mira el Sol -por la izquierda- y San Cayetano, Fray Ceferino González, Rodas y Mira el Sol -por la derecha-.

En su origen fue conocida como calle de las Tenerías. Proliferaban allí fábricas de curtidos donde acudían los madrileños a comprar carne, asaduras, despojos, etc. Se tiene constancia de que las primeras construcciones de esta calle se remontan a mediados del S. XVIII. Aquí estuvo la Fábrica de Hachas de Viento.

Uno de los edificios más destacados de la Ribera de Curtidores se encuentra en el número dos y data de 1931. En los últimos tiempos, la planta baja había sido utilizada como Banco de Alimentos, mientras que en la planta superior se encuentraba una Escuela Municipal de Danza. Los números siguientes de la calle, los correspondientes al 4 y al 6 son de reciente construcción, aunque aparentemente sus fachadas siguen la línea de los antiguos inmuebles con balcones de hierro a la calle, por aquello de mantener la estética similar.

Todavía hoy perviven algunos de los comercios tradicionales que existían en la zona. El que un día se llamara “El Montañés”, hoy es conocido como “Blas” está en el número 9. Sólo venden dos tipos artículos que -por otro lado- no tienen nada que ver. Se trata de escaleras y jaulas. Por su parte, “Benavente” -en el número 14- es una almoneda en que los objetos están ordenads escrupulosamente: almireces, llaves, cántaros, etc.

En el número 16 está “Casa El Valenciano”. La fundó Salvador Deltell Berenguer, conocido como “el v alenciano” por haber nacido en la región levantina. Lleva más de un siglo fabricando y vendiendo objetos militares. En el local con puerta a calle se venden mantas, mochilas y uniformes, mientras que en la primera planta se encuentra el taller donde se preparan -principalmente- monturas de caballo, correajes, etc.  

Más información en “El rastro” de Mª Isabel Gea Ortigas.

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