La calle de Bonetillo está entre la calle de la Escalinata y la costanilla de Santiago, muy cerca de Ópera. Debe su nombre, según una la leyenda, a la primera fábrica de sombreros que hubo en Madrid y que se estableció en esta calle.

Existe otra leyenda que cuenta que en esta calle vivía Juan Henríquez, clérigo de vida disoluta. Parece que era amigo del príncipe Carlos, quien solía acompañarle en sus correrías, y ejercía una gran influencia sobre él, en contra de lo que quisiera su padre el monarca Felipe II.

Por ese motivo, el cardenal Espinosa pidió al clérigo que dejara de seguir visitando al príncipe y, como no lo hacía, decidió darle un buen susto. Inventó su propio entierro. Así, una noche cuando volvía de sus correrías, vio que de su casa salía un cortejo fúnebre. Preguntó quién era el muerto y varias personas le contestaron que se trataba de él mismo.

Cuando entró en su casa vio en una habitación cuatro blandones y una mesa cubierta con un paño negro. Los vecinos insistían en que el muerto era el clérigo. Ante su confusión, fue al día siguiente a verificar las actas de defunción donde halló el comprobante.

Cuando regresó a su casa encontró la puerta cerrada y sobre el tejado un bonete teñido de rojo y clavado en un palo. Al final, un familiar le llevó a la cárcel de la Inquisición. Pasó cuatro largos años allí, el tiempo que estuvo su bonete sobre un palo delante de su casa.

Más información en Los nombres de las calles de Madrid, de Mª Isabel Gea.