En un día de invierno, muy temprano, la imagen insólita de dos obreros, sentados en unos sillones (¿quizá de alguna mudanza?), contemplando apaciblemente la Cibeles, sin temor al frío, la niebla o la humedad. En 1948 corrió la noticia de que se iban a suprimir los angelotes traseros de la fuente, colocados al ser trasladada esta desde su emplazamiento inicial, al lado del palacio de Buenavista al centro de la plaza. El alcalde tuvo que hacer un desmentido, negando dicho rumor.

Podrás encontrar esta simpática imagen en nuestro libro:  Imágenes del Madrid Antiguo.

Contemplando a Cibeles