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El que pudo ser el “metro” de la República (1932)

El ingeniero español Alejandro Juanola Sagols diseñó en 1932 un proyecto de ferrocarril metropolitano de circunvalación y extensiones de Madrid. Nunca se hizo realidad. En su memoria, se quejaba a la Autoridad: “hace más de un año que bajo el nombre de “El Metro de la República” se presentó al ayuntamiento un folleto con la idea del que hoy es proyecto ultimado del F. C. metropolitano de circunvalación y extensiones de Madrid. Repetidas veces se han mandado folletos explicativos con su correspondiente plano a todos los señores concejales. El Ayuntamiento contestó al autor con vaguedad y los concejales no se dignaron a contestar”.

El autor explicaba que no debía confundirse el ferrocarril metropolitano de circunvalación y extensiones de Madrid con un proyecto de ferrocarril de cintura en superficie que en esos momentos se estaba debatiendo en las Cortes cuyo trazado por Fuencarral, Canillejas, Vallecas, Carabanchel, Pozuelo, Barajas, San Fernando, Húmera y El Pardo aliviaría el colapso ferroviario.

El Sr. Juanola critica este ferrocarril de 61 km argumentando que el suyo, con solo 31 kilómetros subterráneos soluciona el problema ampliamente. Además señala que las zonas servidas por su metropolitano están más habitadas, pero marcan el límite de la población y llevarlas más allá sería contraproducente.

En su memoria explica algunas de las ventajas de su ferrocarril: “tendrá el ancho de vía normal en España podrá enlazar con todos los ferrocarriles y utilizándolo convenientemente podrán quedar convertidas en estaciones de paso las que ahora son de término, especialmente para las mercancías cuyo intercambio se hará aprovechando las horas de menos tráfico”.

Añadía que su proyecto proporcionaría a la población unos servicios adicionales muy necesarios y que hasta entonces ninguna compañía ofrecía, como eran el intercambio de mercancías entre todas las estaciones del ferrocarril, el abastecimiento de mercados y depósitos comerciales, servicios de transporte de correo de y para las líneas de ferrocarril, con instalación de tubos neumáticos y columnas de correo en el exterior e interior de las estaciones y facturaciones de pequeños bultos.

Más información en “El metro que pudo haber sido y no fue” de Juan Carlos Zamorano.

 

 

 

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