Madrid también tuvo su callejón de los Muertos, un nombre que responde a varias leyendas. Por un lado, se dice que hubo dos madrileños a los que se les dio por muertos en la guerra de Granada, durante el reinado de los Reyes Católicos, y luego aparecieron vivos y se instalaron en esta zona, cuando ya todos los creían muertos.

Otra leyenda atribuye su nombre al apellido de una ilustre familia que habitaba en este callejón. Una tercera versión señala que dos hermanos que eran vecinos de esa calle murieron el mismo día en circusntancias distintas. Por último, hay quien dice que se llamó así en memoria de los muertos que durante una epidemia, no habiendo sitio donde enterrarles, fueron abandonados en esta calle.

Por cierto, que el callejón de los Muertos pasó a llamarse del Clavel, aunque a partir de 1835 se denominó Trujillos, que no ha de confundirse con la Travesía de Trujillos. Casualmente esta travesía antes se llamó calle del Ataúd porque en ella vivían los enterradores del cementerio del convento de San Martín y siempre tenían dispuesto un ataúd para los entierros de caridad.

Texto extraído de nuestro libro ‘Madrid para morirse… de risa y de asombro ‘