RutasGuerraEn la calle Fuencarral número 4 estaba el estudio de Alfonso Sánchez García. El prestigioso fotógrafo había trabajado en ABC, La Voz, La Libertad, Crónica, Ahora, Estampa, Ahora, Mundo Gráfico… una trayectoria profesional que le había llevado a conservar más de cien mil negativos.

Este valioso fondo documental se vio parcialmente destruido tras un bombardeo ocurrido en la calle Fuencarral a finales de 1936, “cuando comenzamos a ver que los obuses destinados hacia la Telefónica se desviaban hacia nuestro estudio nos entró un desasosiego tremendo y comenzamos a idear un plan para poner las fotografías a salvo”.

A partir de entonces, Alfonso empezó a distribuir sus cajas de placas y negativos en casas de amigos que estaban distribuidas por la capital. Y también las llevó a su nuevo estudio que había abierto en 1935 en la calle Santa Engracia número 40, en el que trabajaban dos de sus hijos: Alfonso y Luis Sánchez Portela.

Su hijo Alfonso se convertiría en uno de los grandes reporteros gráficos de la República y la Guerra Civil. La foto de Julián Besteiro anunciando por los micrófonos de Unión Radio el final de la resistencia de Madrid es suya, todo un hito para la historia de nuestro país.

Tras la guerra, Alfonso Sánchez Portela fue depurado por las autoridades de Franco y tuvo que dedicarse a hacer retratos por los pueblos para sobrevivir. Al final, obtuvo los permisos necesarios del Gobierno para poder abrir su nuevo estudio en la Gran Vía. Las fotos de padre e hijo son parte fundamental de la memoria visual de los años veinte y treinta de España.

Más información en “Madrid 1936/1939. Una guía de la capital en guerra” de Fernando Cohnen.