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El cine del Palacio de la Prensa

cinesEl majestuoso edificio propiedad de la Asociación de la Prensa de Madrid que presidía la Plaza de Callao guardaba en su interior un tesoro mucho más artístico que las sencillas líneas de sus fachadas, muy influenciadas por las tendencias industriales norteamericanas.

El arquitecto que lo diseñó, Pedro Muguruza Otaño, realizó en 1924 un proyecto para este edificio multifuncional, en el que además de oficinas y salones de recreo para los asociados a la prensa madrileña, se instalarían en él viviendas de alquiler, tiendas, oficinas particulares, una cfetería y restaurantes, una sala de fiestas y una excepcional sala de proyecciones cinematográficas.

El rey Alfonso XIII puso la primera piedra el 11 de julio de 1925 y cuatro años después, fue inaugurado. El acceso a la sala se hacía desde la calle Tudescos. Traspasando las puertas de entrada se tenía acceso al vestíbulo, desde donde arrancaban dos tiros de escaleras simétricas que dejaban en su centro un amplio espacio donde se instalaron los elevadores.

El espacio ocupado por las localidades era en forma de abanico, ideal para este tipo de espectáculos, lo cual garantizaba una perfecta visión desde las 750 butacas que lo componían. Había dos accesos más a la sala, uno desde el café de la planta baja y otro que se encontraba en el lateral derecho del escenario y que comunicaba con el chaflán que se producía en la intersección de las calles de Miguel Moya y Tudescos.

La primera proyección fue la película “El destino de la carne” y los invitados de honor fueron los reyes de España acompañados por el presidente de la Asociación de la Prensa, don José Francos Rodríguez.

En 1941, el arquitecto don Enrique López Izquierdo llevó a cabo una importante reforma que ampliaría considerablemente el aforo y que ofrecía mayor seguridad al local. El patio de butacas se trasladó a la planta baja del edificio, dejando parte de la antigua planta de platea como entresuelo y el antiguo entresuelo como principal. También se reformaron los accesos. Desde ese momento, las grandes carteleras se comenzaban a instalar sobre la marquesina principal dejando a un lado los pequeños fotogramas que se presentaban en una vitrina junto a la puerta de entrada al local.

Este cine fue conocido durante décadas como el Cine de la Prensa. En los años noventa cerró para convertirse en tres multisalas. El resto del local se utiliza en la actualidad para otro fin, lo único que se mantiene son las taquillas, que ocupan su lugar original.

Más información en Cines de Madrid, de David Miguel Sánchez Fernández.

 

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