En 1972 eran tantos los españoles que aprovechaban los fines de semana, los puentes e incluso parte de sus vacaciones para ir en viajes organizados en autobuses a Perpiñán, o en coches con sus amigos, para ver películas eróticas que aquí estaban prohibidas que los franceses se las proyectaban con subtítulos en español. Lo oí una tarde en el Café Gijón, en una mesa de al lado: «¡Qué cachondeo de película, con la mantequilla!». Estaban hablando de El último tango en París, una película de la que Groucho Marx había dicho: «Es una de las más tristes que he visto en mi vida».

Esta diferente cultura cinematográfica explica que once años antes Desnuda frente al mundo fuese un fracaso en Estados Unidos mientras que aquí la vieron casi todos los españoles. La propia ML fue a verla sólo tres días después de su estreno el 6 de noviembre de 1961 en el Palacio de la Prensa. Y es que era un título que concitaba unas expectativas o más bien esperanzas de ver a la protagonista desnuda (y de frente), que luego quedaban doblemente defraudadas, porque no sólo no salía desnuda ni algo parecido en toda la película, sino que además utilizaba «un estrambótico vestuario que hacía de ella lo más parecido a un ninot fallero que hasta hoy se ha visto en una pantalla» (reseña en ABC de Sevilla para un pase por TVE en el programa Sábado cine el 20 de marzo de 1982). Sin embargo, sólo en Madrid se estuvo proyectando durante varios años por cines de todos los barrios: Bilbao, Lido, Odeón, Princesa, Bellas Artes, Vergara, Candilejas, Concepción, Falla, Marvi, Espronceda, Montera, Vallehermoso, Victoria, Coimbra, Magallanes, Moratalaz y muchos otros de los más de ciento ochenta que había en la ciudad en la década de los sesenta.

Había querido Gina Lollobrigida con esta película emular los éxitos de Sofia Loren y Elizabeth Taylor en sus trabajos protagonistas haciendo de prostitutas en Esa clase de mujer y Una mujer marcada, respectivamente. Pero no pudo conseguirlo, porque todo en Desnuda frente al mundo, el guión, las interpretaciones, la dirección, se unieron para que fuese una película mala y desagradable. Sólo se pudo salvar la belleza de Gina Lollobrigida, que ni en eso ni en su trabajo en algunas otras películas (Pan, amor y fantasía o Trapecio) tuvo nunca nada que envidiar a sus dos rivales y compañeras de profesión.

Palacio de la Prensa. Plaza del Callao, 4

9 noviembre 1961, jueves

Por sesiones y numeradas

Laborables, 7 y 11, de 15 a 25 pesetas

Festivos, 7 y 11, de 22 a 35 pesetas

Principal, Fila 1, n.º 17

Desnuda frente al mundo (Gina Lollobrigida y Anthony Franciosa). 1961. Norteamericana. Melodrama. En color y cinemascope. Buena

Calificación moral: 4

 

 

¡¡Hazte con este libro en nuestra tienda online!