Entrando por la puerta de Felipe IV, nada más traspasarla, a nuestra izquierda, nos encontramos con uno de los árboles más singulares del Retiro y de toda la Comunidad de Madrid.

Su nombre es ahuehuete que significa literalmente “viejo del agua”, debido a que suele crecer cerca de pantanos, arroyos y manantiales. Es también conocido como ciprés. Su nombre técnico viene del griego taxis, “tejo” y odium, “forma”, aludiendo al parecido con el tejo, por la disposición dística de sus hojas (dicho de las hojas o flores que están situadas en un mismo plano y miran alternativamente a uno y otro lado de un eje). También parece al tejo en el característico porte en candelabro cuando son añosos. Mucronatum hace referencia a la forma de la punta de sus hojas, mucronadas o terminadas en un pequeño saliente.

Es el árbol más antiguo y por tanto uno de los más valiosos de Madrid, pues se le calculan unos 400 años. Sirvió a los ejércitos napoleónicos para esconder un cañón entre sus ramas, gracias a lo cual sobrevivió durante la Guerra de la Independencia, época en la que este parque sufrió tantos daños y talas. Hay varias leyendas sobre la procedencia de este ejemplar. Unos dicen que lo trajo Colón, otros que Cabeza de Vaca, otros aseguran que desciende del ejemplar junto al cual lloró Hernán Cortés la pérdida de una batalla; pero en realidad sus orígenes son inciertos.

ahuehuete madrid
Posee belleza, longevidad, dimensiones colosales y tradición. Desde tiempos prehispánicos se le han atribuido cualidades sagradas, siendo protagonista de muchas leyendas así como relatos. La madera se emplea localmente para postes, vigas, construcciones rurales y fabricación de canoas. Usado en medicina tradicional, sobre todo la corteza quemadas como astringente y cicatrizante y para sanar quemaduras, piel escoriadas y úlceras. Actualmente, cociendo partes de la planta se tratan diarreas, problemas circulatorios y afecciones cardíacas.

Es pariente cercano del ciprés de los pantanos, con el que tiene una gran similitud, hasta el punto de que algunos estudiosos lo consideran variedades de una misma especie. Sus flores aparecen en otoño, mientras que las de este ejemplar aparecen en primavera, y los frutos del ahuehuete son algo mayores. En ambos casos son unas piñitas globosas, olorosas y verdes.

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