Diego de Silva y Velázquez llegó a Madrid, procedente de Sevilla, en agosto de 1623 y requerido por el conde duque de Olivares. Tras retratar por primera vez a Felipe IV se convertirá en pintor del Rey. Desde ese momento hasta su muerte, treinta y siete años después, fija su residencia en la capital de la Corte.
A partir de ese momento se instalará en la Casa del Tesoro, un edificio adjunto al Alcázar Real, situado...