Como todos los jueves, queremos proponer una excursión a uno de los pueblos más pequeños de la Comunidad de Madrid: Ambite. Sus calles empinadas, sus casitas blancas, su iglesia del S. XVI y sus leyendas lo convierten en un atractivo destino para el visitante.

El pueblo conserva como una joya el palacio del Marqués de Legarda, una recia casona del S. XVII construida por el diplomático de Felipe III, Alonso de Terante y Cárdenas. Y también se mantiene la leyenda que envuelve esta mansión, que ha pasado de padres a hijos y en voz baja.

Resulta que uno de sus propietarios posteriores, un noble muy caritativo recogía a diario a todos los menesterosos que encontraba. Los alojaba allí y los daba de comer, pero su esposa no toleraba esta costumbre y fue envenenándolos uno a uno a través de los alimentos.

El final de la historia es que el marqués también murió intoxicado y según la conseja, en una de las reformas del caserío se encontraron huesos humanos bajo las baldosas de una de las habitaciones.

Parece que este palacio siempre albergó misterios. Cuentan que en la Edad Media existía allí otra vivienda en la que vivían un caballero cristiano y una mora joven y hermosa, cautiva por su propia voluntad.

El joven noble se marchó -paradójicamente- a luchar contra los árabes y la bella moza quedó desconsolada. Cada noche salía de la casa y se sentaba junto a una encina a esperar a su amado. Tantas lágrimas derramó que su llanto regó las raíces del árbol devolviéndole amargas bellotas.

Todavía se puede contemplar la encina, al menos una parte del primitivo tronco, un hermoso ejemplar de veinte metros de altura. De hecho, la tradición del pueblo señala que los recién casados pasen por este paraje y degusten una bellota. Si es dulce, el futuro es prometedor, pero si es amarga, se entiende como presagio de infortunio.

Más información en Pueblos con leyenda de la Comunidad de Madrid, de Amalia Fernández.