No sabemos con seguridad en qué fecha concreta surgió la figura del sereno. Sin embargo, hay constancia de que Carlos III descargó al vecindario de la obligación de encender y mantener los faroles que él mismo había sembrado por toda la capital, con el objetivo de mejorar el aspecto y las condiciones de seguridad y habitabilidad de la ciudad.
Años después, en 1797, siendo rey Carlos IV, se publicó un edicto que...