De todos los cafés legendarios de la Belle Epoque de Madrid hay uno que no queríamos dejar pasar, el Café Fornos, situado diagonalmente enfrente del Café Suizo, en la intersección de Alcalá y Peligros. Se abrió el 21 de julio de 1870 y se convirtió en el equivalente madrileño de Maxim en París o el Rector en Nueva York. Fue un exponente de elegancia y brillantez, en lo social y en lo gastronómico, en lo...